Por alguna razón este blog post me ha costado escribirlo mucho más que otros y eso que amo este tema, pero quizás es justamente por eso.
Si hay algo que además de Dios transformó profundamente mi vida, fue aprender a usar el poder del silencio. Y no me refiero solo a dejar de hablar, sino a algo mucho más difícil: callar el ruido de mi mente y reconocer un ego enorme que ni siquiera sabía que tenía.
Uno de los mejores consejos que he recibido durante este proceso personal fue: “Cuando los que estén a tu alrededor discutan, tú guarda silencio. No digas nada. Quédate callada.”
Lo hice… y funcionó. Pero no porque dejara de emitir palabras, sino porque el silencio me obligó a observar más, a conocerme mejor, a entender mi entorno y a descubrir qué quería realmente para mi vida.
Y aunque al principio se sintió incómodo (casi como un deporte extremo emocional) hoy puedo decir que aprender a amar el silencio ha sido una de las experiencias más difíciles y gratificantes que he vivido.
Si estás buscando una herramienta práctica para encontrar más orden, bienestar y claridad en tu vida, sigue leyendo. Porque el silencio, cuando se usa de forma consciente, puede cambiar mucho más de lo que imaginamos.
El poder del silencio creativo
Mario Alonso Puig en esta interesante charla del BBVA, divide al silencio en dos tipos: El silencio de mudez y el Silencio Creativo.
El primero tiene que ver con la incomodidad de quedarnos sin hacer ningún tipo de ruido porque es una exigencia, y el segundo nace de aprender a callar nuestro ruido interno para escucharnos y entendernos más.
Mi primer silencio consciente fue el de mudez, porque entre las discusiones y el controlarme me tuve que incomodar muchas veces, y no te niego que al principio fue un deporte extremo; esa elección me ha dejado grandes satisfacciones, incluso hoy.
Desde entonces he ido aprendiendo a controlar mucho más el silencio, para poder entender más mis emociones y que dejen de ser tan impulsivas, para llevarme mejor con mis relaciones y hasta para perdonarme a mí misma.
Así fue entrando al silencio creativo del que habla Puig, a ese… a ese lo amo con pasión.
En pocas palabras, el silencio es:
“Elegir de forma consciente no emitir ruido alguno, no por ausencia sino por dirección”
El silencio nos invita a desacelerar y ordenar nuestras voces internas cuando lo hacemos de forma consciente, porque si no prestamos bien atención eso se convierte en ruido interno que no da espacio a la claridad.
Lo que cambia cuando haces silencio
Me costó tanto comenzar a escribir esto, y ahora que ya ha fluído me está haciendo muy feliz. Las ideas están saliendo con pasión, porque ahora en el silencio, mi teclado y las ideas se han puesto en orden.
El silencio es hermoso como herramienta consciente para el bienestar integral:
- Nos ayuda a elegir bien las voces externas e internas que vamos a escuchar.
- Baja la intensidad emocional.
- Ordena las ideas.
- Conecta con la verdad y con lo que importa.
- Acomoda la mente.
- Aporta paz, calma y serenidad.
- Da claridad a la hora de tomar decisiones.
El silencio nos ayuda a entendernos y accionar en base a eso. Ahí es donde entra tu planificación, pero antes, hablemos del ruido.
El ruido desordena y ni se nota
En la definición básica el ruido es:
“Cualquier sonido no deseado, molesto o inarticulado que puede interferir con la actividad humana, el descanso o la salud.”
El ruido externo es difícil de controlar porque muchas veces no depende de nosotros, aunque si nos gusta el silencio en nuestros espacios y vivimos con otras personas, lo ideal sería que no sea impuesto a otros porque genera incomodidad y no necesariamente debe ser extremo.
Existe el “sonido armonioso” que no perturba, como una música que nos guste, un sonido natural como el del agua cuando corre, la lluvia en el techo, el canto de los pájaros.
Tú eliges el que mejor te haga sentir.
En el caso del ruido interno es el que está en nuestras mentes y corazones. Es el que nos roba la paz si no lo sabemos controlar. Tiene poder sobre nosotros e incluso puede pasar desapercibido, porque se convierte en algo tan natural que ya no lo identificamos.
- El ruido interno es el que tiene más efecto en nuestro bienestar porque él no da espacio al equilibrio mental.
- El ruido no nos deja escucharnos.
- Tiene que ver con los estímulos que recibimos del exterior y que permitimos que hagan eco dentro de nosotros (RRSS, música, series, películas, lo que otros dicen)
- Desordena los pensamientos y por ende nuestras acciones.
- La mayoría de los casos son pensamientos desordenados que tienden a estar llenos de mentiras o exageraciones.
- Promueve los planes desordenados, las decisiones impulsivas y la ansiedad.
El ruido agobia y mucho más si viene de nuestra voz interna. Yo pasé por eso y aquí te lo cuento ¿Cómo sobrevivir al caos mental?: la clave está en la planificación
¿Cómo obtener el super poder del silencio?
Fácil… comienza por relajarte, porque las cosas bajo presión y obligadas cuestan mucho mantenerlas, y más si se trata de quedarse callado.
Te daré algunos tips que a mi me han ayudado y que ya se han convertido en algo natural, no siempre pero si mucho más seguido.
- Respira y mientras inhales piensa en lo mejor justo para ese momento. En mi caso le pido en esos 2 segundos apoyo a Dios.
“El amigo del silencio se acerca a Dios” San Juan Clímaco
- Elige desconectarte de cualquier estímulo una vez al día o para comenzar una vez a la semana. Nada de ruido, sólo tú y tus sentidos. Quizás en el jardín, en un parque sin celular, sin audífonos o en tu cuarto mirando el techo, sí, mirando el techo.
- ¡Necesitamos aburrirnos! El silencio creativo elegido puede darnos infinitas ideas, solo piensa en cosas que te inspiren, estando en silencio contigo mismo puede darte aunque sea una idea fácil de hacer, ¡y hazla!, luego otra y otra y otra ¡Aprovecha el momento de inspiración!
- Agenda silencios, sí “silencios planificados” porque si no no van a pasar. En mi caso casi siempre estoy en silencio en esta temporada de mi vida luego de emigrar, pero 0 ruido lo tengo en las mañanas al despertar y en las noches antes de dormir.
- Elijo el silencio antes de un momento importante, como una conversación o una actividad especial, 5 minutos sin decir nada y solo percibir lo que mis sentidos me quieren mostrar.
- Decido mantenerme en silencio cuando una persona me habla, así yo quiera decir algo prefiero (hoy porque la vida me enseñó que era así) que la persona sea quien hable primero, eso me da oportunidad de entenderla mejor, de mostrarle valor, acompañamiento e interés. Luego a su debido tiempo hablaré.
Lo que para mi era impensable hoy en día ya es más natural, me costó tiempo y unas cuantas batallas con mi ego, pero es que a la larga como comunicadora entendí que a veces guardando silencio puedo comunicar mejor.
Este tema tiene una entrada en mi podcast Pausa & Plan disfrútalo aquí y si puedes suscríbete, me ayudarías mucho.
Decía Agustín de Hipona que estar en silencio es “Entrar en gozo” y así lo creo, porque el silencio también nos lleva a la lentitud observativa y sin duda a estar en el momento disfrutando, creciendo, entiendo, eligiendo la paz.
El silencio me ha llevado a entenderme más y a quienes me rodean, bendito el silencio que me ha mostrado a mis sombras, haciéndolas perder el control que antes tenían.
Así que Shhhhh… y planeemos.
¡Recordatorio!
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