Cómo conocerme a mi mismo

¿Cómo conocerme a mi mismo? 8 pasos hacia un bienestar consciente

Hace muchos años fui un manojo de emociones sin control. Andaba por el mundo actuando según lo que sentía y mis impulsos, lo que me llevó a cometer infinidad de errores. Estaba muy alejada de lo que para mí era el bienestar, simplemente porque no sabía cómo conocerme a mí misma.

A decir verdad, creo que hasta los 36 años no tenía muy claro ese concepto. Nada parecía tener sentido más allá de fortalecer y mantener vivo mi ego. Y fue justamente ahí, repitiendo los mismos errores, donde comencé a despertar y a conocerme de una forma más profunda, y sobre todo, más amable con mi esencia natural. Al fin y al cabo, seguía siendo yo… pero sin dirección.

Los primeros pasos de cómo conocerme a mi mismo

Cada relación personal que tenía en ese entonces, era marcada por mi intensidad emocional y mi falta de control sobre mis sentimientos, a gritos necesitaba poder entender eso (pero aún no lo sabía).

También necesitaba aceptar esa debilidad en mis emociones, para que luego pudiera convertirse en una gran fortaleza (otra cosa que ni imaginaba). Necesitaba sanar, perdonarme y encaminarme de una forma más real, equilibrada y calmada hacia la persona que quería ser.

¡Pero eso sí! “Sin dejar de ser yo misma en absoluto”, eso era lo que más quería, pero fue mentira. Sí cambié un poco, porque era necesario, y me siento extremadamente bien con quien soy ahora: la misma del pasado, pero más consciente, eso me ha traído hasta aquí y estoy ansiosa por saber hasta dónde más me llevará.

Por ahora mi deseo es mostrarte todo eso y ayudarte a ti también, mientras yo me sigo conociendo.

Todo comenzó cuando me reencontré con Dios a los 28 años; comencé a ser intencional en seguirle y en profundizar cada mañana una relación con Él teniendo un corazón enseñable. Pero no fue hasta 8 años después que uní esa nueva área espiritual con mi salud mental, comencé a tomar más en serio mis terapias psicológicas, para mejorar quién era con otros, conmigo y con mis crisis emocionales.

Aceptar que no nos conocemos

Eso es ego puro, tan puro que nos susurra: “Yo estoy bien, no hay nada que cambiar, que cambien los demás”. Cuando ese pensamiento se vuelve recurrente, preparémonos: vienen caídas fuertes hasta que aceptemos que esa voz es una mentirosa.

Mi ego era de alto y ancho como un edificio de tres pisos, a veces se me vuelve loco pero ahora lo veo enloquecer y con amor comienzo a calmarlo. El ego bien trabajado es lindo y ya es parte de mi, a veces se me nota de más, pero desde la paz ajusto su correa (Ya está domesticado)

Cuando el control de la vida lo tiene el ego, somos personas egoístas, tanto que ni siquiera logramos vernos a nosotros mismos y reconocer que sí, que hemos fallado, que hicimos muchas cosas mal, que el mundo no está en contra de nosotros y que hemos perdido la maravillosa oportunidad de conocernos a profundidad.

Nunca en 36 años hubiese imaginado que amo la paz… “¿Yo? imposible… si mi personalidad extrovertida y sanguínea necesita gritar duro para ser escuchada”, pues no, ese es el ego dominando. Puedo seguir siendo igual de sanguínea pero como más inteligencia emocional para relacionarme, reconocer eso duele pero con el tiempo satisface.

Aceptar que no nos conocemos, debilita al ego y nos permite mirar más allá.

Reconocer y aceptar las sombras

“Mis partes feas” así las llamaba en terapia, hasta que Belkis Cuartin mi psicóloga, me preguntó por qué las llamaba así; entonces decidió mandarme a hacer arte con ellas porque también son parte de mi esencia, bien equilibradas pueden potenciar mis días y fortalecer más mi personalidad.

Así que escribí “El color de mi fealdad” dale clic para leer.

Una casa ya construida, pintada, decorada y lista para habitar, se ve hermosa; pero detrás de sus paredes, debajo de sus pisos, en el techo, en sus columnas, hay vigas, tierra, cemento, clavos, madera, nada de eso por sí solo es bello, pero todo en conjunto hacen una armonía espectacular, así somos nosotros. Tenemos piezas no tan lindas pero que junto a todas las demás hacen un complemento hermoso y habitable.

Hay algo importante, sin una viga la casa se caería, todas las partes son importantes y deben ser parte de todo el conjunto, sino jamás estaría completo.

¿Cómo conocernos a nosotros mismos? (o por dónde comenzar)

Te contaré parte de mi proceso para que tú puedas adaptarlo a ti y tomar para tu experiencia lo que más sientas que pueda ayudarte (y hasta mejorarlo)

Comencé a leer, ver videos, crear, caminar despacio, meditar, orar más, ayunar más, conocer a nuevos predicadores cristianos, descubrir especialistas con técnicas que fuí adaptando de acuerdo a lo que sentía que conectaba conmigo. Fueron años para romper mi ego y meses para tomar ese conocimiento como parte de mi propósito y profundizarlo más desde mis propias heridas.

Entonces, si he de enumerar lo que me funcionó por orden sería así:

  1. Si es posible, intenta no llegar a una crisis personal para buscar entenderte y mejorar patrones. Casi todos llegamos desde una profunda tristeza que transforma, ojalá que tú llegues desde la consciencia de querer conocerte, pero si no es así, no importa, para mi las emociones difíciles son las que traen muchísimo más aprendizaje.
  2. Al ver nuestro interior, debemos sacar todo de nosotros, con un psicólogo de confianza, con un psiquiatra si es tu caso, con un mentor o un líder que admires, en escritura o en oración profunda con Dios, hablar con Él funciona, pero no dudes en buscar a un tercero que sea más sabio que nosotros, usado por Dios  verá los puntos ciegos que nuestras propias heridas, patrones y límites mentales no nos dejan ver.  Pero si es Dios quien te lo revela sin ayuda de nadie, no pierdas la oportunidad de seguir creciendo en humildad y usar eso a favor de otros.
  3. Informarnos, instruirnos sobre lo que a otros les ha funciona y lo que resuene más con nosotros aplicarlo. Por ejemplo, en mi caso siempre había usado agendas, amaba escribir y me gustaba ordenar, así que creé un plan para ayudarme a focalizar mi mente en mi agenda, cumpliendo con mi tiempo con Dios cada mañana a la misma hora, en el mismo lugar, también comencé a ir a ayunos todos los Martes en la mañana con el ministerio de oración de mi iglesia, asistía a grupo de mujeres de mi edad con la misma fe para ayudarnos unas a otras, creé un nuevo blog y también mi primer ebook que puedes descargar dando clic aquí “30 tips de transformación del pensamiento”. Y conocí a la mejor psicóloga que pude conocer en ese momento, Belkis. No me cabe la menor duda de que fue el instrumento perfecto de Dios para ayudarme.
  4. Conocí el método de Marie Kondo y encontré en la organización de espacios y en el minimalismo un escape para soltar el peso que no me convenía, con esto aprendí a vivir la vida más ligera.
  5. Jamás me aparté de la iglesia (por más pecadora que me sintiera) y por eso creé un pacto personal y me compré una anillo de compromiso con Dios que me sirviera de recordatorio para jamás alejarme de nuevo.
  6. Leí el libro “Las mujeres que aman demasiado” de Robin Norwood que aunque me parecía que tenía un nombre patético, al dejarme ser culturizada por él, descubrí que yo era una de esas mujeres y que podía aprender a amar de una forma saludable.
  7. También leí uno de los libros más transformadores de toda mi vida “Como tener éxito en aceptarte a ti mismo” de Joyce Meyer (Por lo visto los títulos nada llamativos son los que de verdad me han transformado) y allí entendí el valor que tenía y que siempre he tenido para Dios.
  8. Luego comencé a usar todo eso para crear Planes de Bienestar y poder compartir con otros lo que Dios ya me había dado, por eso hoy me estás leyendo.

He creído que Dios de una forma muy sutil me ha ido mostrando que tomando todo lo que había trabajado hasta ahora con mis debilidades podía ayudar a otras personas, que es al final el propósito de la vida, servir y amar a otros con lo que ya tenemos. En mi caso, lo que tengo son unas emociones super apasionadas, cada una por su lado, que se han ido trabajando por un camino más sano y tranquilo

Lo que es mi mayor debilidad se ha ido convirtiendo en mi gran fortaleza, por eso era necesario conocerme y aceptarme.

Si tienes una gran debilidad te aseguro que bien canalizada se puede convertir en tu mayor fuerza porque será un camino que te sepas de memoria y en el que día a día trabajes para sentir la paz que buscas y guiar a otros, es cuestión de conocerse.

Es un trabajo de todos los días

Si bien, seguimos siendo la misma persona romper patrones mentales y sostenerlo por el resto de nuestras vidas, no es un trabajo fácil, no es por desilusionarte pero, si ya nos conocemos pero seguimos actuando igual que antes, no hicimos nada.

La idea es aprovechar ese nuevo conocimiento y usarlo a favor de nuestro bienestar consciente, creando rutinas que nos hagan felices de acuerdo a quienes ya sabemos que somos y convertirlas en hábitos hasta que paso a paso, se hagan mucho más naturales de realizar.

Digamos varios ejemplos:

  1. Si el desorden me genera pesadez, sostengo el orden desde la paz: Si reconozco que tener el cuarto desordenado me produce sobrecarga, desánimo y procrastinación, procuraré entonces sostener el orden sin dejar que nada se salga de su lugar, no por rigidez sino para anticiparme al caos desde la paz.
  2. Si me cuesta levantarme temprano, cuido mis noches: Me iré a dormir más temprano y seré responsable conmigo mismo y soltaré el teléfono desde 30 minutos antes de irme a dormir.
  3. Si quiero mejorar una relación, asigno tiempo real: Asigno un día y hora específico a la semana para conectar.
  4. Si me cuesta descansar, organizo la agenda por prioridades: Diariamente dejaré tiempo para dormir y para no hacer nada productivo.
  5. Si necesito paz mental y serenidad; Planifico espacios de calma.
  6. Si necesito conocer gente: Aparto tiempo para compartir y conocer lugares nuevos.
  7. Si necesito sentido, busco servir.
  8. Si me siento mal conmigo mismo; Hago un espacio para cuidarme y consentirme.

Y así sucesivamente, siendo fiel a ti mismo, a tu palabra y al amor que te sientes para que siendo quien fuiste creado para ser, te sientas aún más seguro de vivir por tu felicidad.

Verás que fabuloso es conocerse y vivir en coherencia con eso, siendo uno sólo con el que somos por dentro y por fuera.

Si este texto resonó contigo y sientes que es momento de conocerte con más calma, te invito a unirte a mi Canal de WhatsApp “Pausa y Plan Diario”. Allí comparto pausas conscientes, reflexiones breves y pequeñas prácticas para planificar tu bienestar desde lo que realmente eres. Únete aquí y caminemos este proceso juntos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *